No, no lo digo yo, lo dice él y con estas palabras: “Lo único que sé es que no tengo ni puta idea de nada”. La frase la soltó durante su ponencia en el Día C del Club de Creativos. Me parece genial que alguien al que todos consideramos poco menos que un gurú de la innovación, la creatividad y, por supuesto, la deconstrucción, confiese públicamente que tal vez buena parte de su éxito esté basado en el desconocimiento. Dicho de otro modo –o al menos así lo interpreto yo- Adrià ha hecho lo que ha hecho desde la visión, el sueño, la imaginación, las ganas y, por supuesto, la persistencia que nace del fracaso. Creo que ahora entiendo porqué tan pocos son capaces de dar sentido pleno a los conceptos innovación y creatividad, y porqué aún menos son los que tienen la virtud de transformar sus frutos en realidades tangibles.
Sólo son capaces de CREAR, en mayúscula, un explorador de lo desconocido como Cook, un observador de la oscuridad como Einstein, un narrador del futuro como Verne o un marciano del caos como Adrià. Cook creó inimaginables rutas para la ciencia y el comercio; Einstein creó el principio cosmológico que abrió las puertas de la comprensión del Universo; Verne creó los límites físicos, geográficos y espaciales que la humanidad más tarde superaría; Adría creó resultados únicos y difícilmente repetibles a partir de la ilógica y el caos creativo.
Todos ellos y algunos otros son los que levantan el dedo y señalan el camino a seguir. Pero claro, cuando ese dedo del visionario se levanta en una sala que concentra a los principales ejecutivos de una multinacional… Es fácil imaginar la cara de póker que se les pone a las cúpulas de algunas empresas cuando Adrià pregunta sobre algo que para él ha sido y es vital para el desarrollo: las Auditorias Creativas. “En Telefónica me miraron como si fuera un marciano”. En estructuras y organizaciones orientadas al corto y medio plazo, a producir más y más o a capar cualquier iniciativa no nacida del entorno directivo, las auditorías nada tienen que ver con la creatividad. “¿De qué coño habla el cocinero?”, piensan incómodos.
Lluis buen artículo. ¡Una clase magistral de creatividad! Lo que yo creo es que Ferrán Adriá es un genio y, como todos los genios, tienen una particular forma de ver las cosas que, en la mayoría de las veces, no encaja con lo tradicional...
Lluis buen artículo. ¡Una clase magistral de creatividad! Lo que yo creo es que Ferrán Adriá es un genio y, como todos los genios, tienen una particular forma de ver las cosas que, en la mayoría de las veces, no encaja con lo tradicional...