- 18 de Septiembre de 2009
En la actualidad la negociación con los bancos es un factor estratégico para las empresas que se ven abocadas a prepararla más que nunca. La gestión debe ir encaminada a asegurar la liquidez y para ello es preciso tratar de mostrar ante nuestros proveedores de dinero visibilidad de solvencia (que entiendan que podrán recuperar los fondos que nos prestan).
En este contexto es muy importante la información sobre la actividad de la empresa, su situación económico-financiera y sus proyectos de futuro, que se entrega a la entidad financiera, de tal modo que la cantidad y calidad de ésta influyen tanto en el crédito concedido como en su precio.
Actualmente la obtención de riesgo crediticio es prioritaria quedando la negociación de su coste en un segundo plano. No estoy diciendo que no se trate de conseguir el mejor precio, sino que en "economía de guerra" lo importante es acceder a la financiación que permita la subsistencia de la empresa.
Vendrán tiempos mejores, digo yo...
Comentarios

Estrategia para el futuro en mi modesta opinión: Mejor que sobren lineas de financiación que falten, por tanto aceptar todo lo que nos ofrezcan y si es en préstamo a largo plazo mejor, así el prestatario dominará la situación. Dotar a las empresas de mayores fondos propios para no tener tanta dependencia de la banca. Hay que cambiar la política de dividendos y repartir menos en caso de que haya beneficios. Intentar conseguir financiación en base a la solvencia de nuestros clientes (factoring, anticipos de facturas, descuento de pagarés etc) En caso de factoring sin recurso, la deuda aparece en la CIRBE (Central Informativa de Riesgos del Banco de España) del pagador, por tanto aligera endeudamiento bancario propio.
Jaime, estoy de acuerdo en dotar a las empresas de mayores fondos propios y basar el crecimiento en la autofinanciación (dotación de reservas y menor repartos de dividendos). Uno de los principales problemas de muchas empresas, sobre todo en el sector inmobiliario y construcción, es su exceso de apalancamiento en la época de bonanza. Con respecto al factoring sin recurso es una opción válida siempre que sea factible acceder al producto. No debemos olvidar que su coste es muy alto y no está disponible para todo tipo de ventas (productos de tipo perecedero, ventas a largo plazo -más de 180 días-, etc.)