
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, anunció ayer las líneas maestras de la ansiada reforma financiera en España. El plan de choque incluye el saneamiento de las cuentas de las entidades bancarias afectadas por los activos inmobiliarios, con nuevas dotaciones de capital y provisiones, por importe de 50.000 millones de euros que se reparten de la siguiente manera:
En primer lugar y para los activos considerados problemáticos, los cuales se estiman en un total de 175.000 millones de euros, se exigirá a las entidades financieras una dotación extraordinaria de provisiones con cargo a resultados de, aproximadamente, 25.000 millones de euros. Además se constituirá un colchón del 25 por ciento para el suelo y del 15 por ciento para la promoción en curso sobre los activos con mayor incertidumbre sobre su valoración, por un total, también aproximado, de 15.000 millones de euros. Este colchón se realizará con cargo a beneficios no distribuidos, ampliaciones de capital o conversión de productos híbridos tales como participaciones preferentes o bonos convertibles.
Por último, para los activos inmobiliarios considerados hoy en día como no problemáticos, que el Gobierno cifra en 148.000 millones de euros, y a efectos de prevención, se exigirá una provisión genérica del 7 por ciento, que se realizará contra resultados de las entidades. Su importe estimado es de 10.000 millones de euros.
La fecha límite para realizar las provisiones y dotaciones de capital mencionadas será el 31 de diciembre de 2012.
En un primer análisis, puedo decir que esta reforma parece al fin trata de solucionar el grave problema que tienen bancos y cajas españoles con los activos inmobiliarios y puede ser la primera piedra para reconstruir nuestro sistema financiero. No obstante, hasta que este tema se equilibre, mucho me temo que las entidades financieras no tendrán recursos para prestar a las empresas... con lo que eso conlleva.
Efectivamente, Mario. Todo parece indicar que el grifo de la financiación seguirá atascado, con lo que esto conlleva para las empresas, expertas ya en hacer malabarismos. La pregunta es: ¿cuándo volverá a fluir el crédito?
No lo sé Mari Carmen, solo sé que será difícil crecer (empresas) sin financiación bancaria.
La reforma financiera es imprescindible y, además de sanear los balances, tiene como objetivo volver a ganar la reputación perdida ante los mercados. Hasta aquí todos contentos, porque esta reforma tiene el beneplácito de la AEB y la CECA. Eso sí, como decis, los más perjudicados van a ser familias y empresas. La financiación va a tardar en fluir y va a ser inevitable la búsqueda y promoción de otras alternativas de financiación. A corto plazo estos cambios van a ser dolorosos, pero confio que a medio plazo va a ser beneficioso porque no todo ha de fundamentarse en la financiación bancaria. Para cuando la tormeta despeje, las entidades financieras van a tener que ingeniárselas para volver a ganar clientes. bm
Estoy de acuerdo con lo que nos comentas, Bárbara, el reto está ahí.