- 21 de Enero de 2010
Salgo de una formación en la que me dicen que tengo que poner al día mi google reader los domingos!!! ¿Creéis que esto va a calar en nuestro sistema? A saber:
1) Trabajamos más de 40 horas a la semana, by de face.
2) Llegamos a casa y nos esperan los niños o las tareas domésticas de siempre.
3) Cobramos un 27,7% menos que ellos, topamos con el famoso techo de cristal y hasta percibimos un 12,7% menos de paro que los hombres!!! Este desequilibrio económico afecta también a las pensiones que, precisamente, es donde se registran las mayores diferencias de género, entre otras razones, porque para su cómputo se toma como referencia las bases de cotización de los últimos quince años. De hecho, las mujeres pensionistas, con unos ingresos medios de 9.034 €/año, cobran un 30,8% menos que los hombres, que se llevan al bolsillo al final de su vida laboral 13.051 € anuales.
Ni fijándonos en países europeos con ejemplares políticas de conciliación, tenemos claro cómo implementar alguna medida útil que vaya más allá de replicar todos los sustantivos en ámbos géneros (Dios, qué coraje me da esto a la hora de editar). Con este panorama, me parece un poco arriesgado divulgar sin pudor que trabajemos los domingos, nunca se sabe quién está cerca escuchando… También el primer domingo de mes? Es que es el único día que puedo hacer la compra. Cronos reconoce los domingos? Cómo se computa?
En una cosa llevan razón las mentes proactivas del 2.0 y es que con un iPhone puedo conectarme mientras voy en el metro y, como dice mi jefe, desde el baño. Y queriendo, podría hacerlo mientras espero la cola del súper, ahí hay un filón!, si voy en hora punta tengo hasta 20’ para twittear. Tal vez entre todos y todas encontremos soluciones para conciliar nuestra nueva vida digital, con la profesional y la familiar (aunque ésta, no nos equivoquemos, siempre debemos dejarla en un tercer plano).
Comentarios

Buen apunte, Helena. Una de las primeras cuestiones que deberían abordarse para lograr la conciliación sería la de los horarios. Ir desterrando del presentismo como factor determinante e ir sustituyéndolo por el trabajo por objetivos. La flexibilización horaria, la creación de bolsas de tiempo y, por supuesto, aprovechar las ventajas que el uso de las nuevas tecnologías nos ofrecen. La combinación de labores presenciales, cuando son necesarias, con las que se pueden desempeñar en otro lugar, sea el hiper, el domicilio o el metro, me parece una buena fórmula. De esta forma quizás se pudiese realizar la compra un día distinto al primer domingo del mes.
Paloma, me ha gustado el término que has utilizado de bolsas de tiempo. ¿Puedes explicarlo un pelín más? Gracicas
Las bolsas de horas consisten más o menos en registrar las horas que se realizan por encima (o por debajo) de la jornada de trabajo. Las realizadas por encima, sumándolas, se podrían convertir en horas o días libres. Las realizadas por debajo, se recuperarían conforme a las necesidades de la empresa o conforme al pacto entre trabajador/empresa (en el supuesto expuesto por Helena en su comentario, para poner al día el google reader el domingo)
Muchas gracias, Paloma. Por cierto, estoy totalmente de acuedo con tu comentario.
A mi me parece que el tema de la conciliación es demasiado serio como para no verlo en su conjunto. La mayoría de las empresas lo reducen a dar flexibilidad de entrada y salida y a ampliar los permisos a... las mujeres. Creo que todos tenemos que tomarnos el tema muy en serio, sobre todo los hombres. No puede ser una cuestión de mujeres (ni de ministras). Quizá habría que empezar por poner a un señor al frente del Ministerio de Igualdad. O mejor todavía, meter la igualdad en todos los ministerios y empresas, en la cultura social. Y utilizar la tecnología para mejorar la calidad de vida, no para hacernos dependientes de ella.
Pues es verdad y me parece buena idea!; lo de poner a un caballero al frente del Ministerio de Igualdad. Siempre he pensado que lo de la Igualdad en los ministerios era un poco relativo porque las carteras que les tocaban a las mujeres eran las "light"; menos mal que con el tiempo han ido asumiendo Sanidad, Economía... es decir, con peso. Así que por esa misma razón, ¿por qué no poner a un hombre al frente del M. de Igualdad?