Este pequeño relato no trata
de incertidumbre, ni de crisis. Tampoco de sindicatos, bancos o
legislaciones. Trata del miedo que tienen muchos empresarios a apostar
por la más perfecta de sus maquinarias: su gente.
Eladio había llegado lejos. Tras acabar su carrera y trabajar en
diversos empleos, hace 5 años decidió abrir su propia empresa. Para
hacerlo, contó con la ayuda de un Capital Risk que se enamoró de su Plan
de Negocio y contó con la gran ayuda de su marca personal, la de un
emprendedor convencido de sus ideas, de mentalidad abierta, visionaria.

Los dos primeros años, aún sin retorno de inversión, el negocio de
Eladio fue tomando posiciones y aumentando su facturación de manera
progresiva. Eladio consiguió dotar de VALOR a su empresa, a sus
servicios y a sus productos. Para dotar de un mayor empuje a su empresa,
Eladio pronto creyó necesario contar con la ayuda de algún “senior” que
le ayudara a canalizar el plan de negocio. Contrató a 5 personas que,
si bien no reunían aún la experiencia suficiente en el sector de
negocio, eran portadores de energía, de ilusión y de motivación.Al poco tiempo de hacerlo, ZAS! aparece la peor cara de la crisis y
Eladio se ve obligado a tomar medidas para salvaguardar la empresa. Para
empezar, recortar gastos superfluos. Siendo una medida insuficiente,
decidió prescindir de algunos ejecutivos. El criterio seguido era elegir
los que les costaba menos dinero despedir, con independencia de su
valor. Más tarde redujo los salarios un 20% y eliminó dietas y bonus.
Llamó a un informático para impedir que sus empleados se pudieran
conectar a Facebook, Linkedin, YouTube, Twitter…, cosa que consiguió con
una sencilla manipulación del servidor.La moral del resto de trabajadores empezaba a decaer. En ese momento
Eladio decidió contratar a un consultor externo para ayudar a sus
empleados a encontrar la motivación que habían perdido. El consultor
transmitió a Eladio que debería implicar más a su gente en los procesos
de toma de decisiones, que debería delegar más para que éstos se
sintieran partícipes de la empresa y que debería darles un mayor
protagonismo en las actividades externas de la compañía. El consultor
consideraba que de esta manera Eladio conseguiría reencontrar la
motivación y además tendría mucho más apoyo en la dirección del
proyecto.Las ideas del consultor fueron despreciadas, ya que Eladio lo único
que quería era convencer a sus empleados de trabajar más horas sin
exigir nada en contrapartida. Eladio tenía MIEDO de promocionar a su
gente. En el fondo pensaba que si lo hacía, pronto le abandonarían
llevándose todos los secretos de la compañía.
Hoy, la empresa de Eladio ha cerrado. Lo peor es que podía haberlo
evitado. Solo necesitaba CREER en su equipo, ejercer el LIDERAZGO y
mejorar la COMUNICACIóN interna. Así hubiera conseguido MOTIVAR.
El miedo a reforzar las MARCAS PERSONALES de la gente clave en una
empresa es una práctica común. Aún no entendemos que nuestra gente se
puede convertir en EMBAJADORES de la compañía, transmitiendo como nadie
la VISIÓN, MISIÓN y VALORES, ayudando a generar una cadena de VALOR.
¿La moraleja del cuento? Las máquinas solo son recursos, y necesitan
que las PERSONAS estén detrás para funcionar, para rendir. Si hay que
apostar por algo es por las personas, sin ningún miedo.
Fantástico relato, Guillem. Refleja muy bien qué pueden perder los empresarios con falta de sensibilidad y, sobre todo, de humanidad. No podemos olvidar que los negocios están en manos de seres humanos, bien sean altos directivos, mandos intermedios o empleados de base, y que cada persona es diferente y, por tanto, lo son también sus palancas de motivación.
Me ha gustado tu reflexión Guillem. Sobre todo porque en la cronología del relato están las respuestas a la moraleja final que planteas. En lugar de contratar a un consultor, aunque finalmente no se tuvieron en cuenta sus consejos, la solución estaba precisamente en comenzar a desandar el camino trazado cuando estalló la crisis. ¡Cuánto aporta la comunicación interna (clima laboral, motivación, compromiso, eficacia, productividad...) y qué poco se utiliza! Espero, al menos, que el relato sea ficticio.
Gracias Susana, creo que en la definición de "seres" humanos y no "recursos" humanos está la diferencia del estilo de dirección. Luis Miguel, este es un relato sobre comunicación interna, y desgraciadamente está basado en una historia real. Gracias por tu reflexión.
Me ha gustado mucho el relato, Guillem. Lo que destacaría también de él, es que detrás de un buen proyecto que un día decide poner en marcha un emprendedor, no solo hace falta una buena idea y un buen producto o servicio, sino igualmente una "preparación" para desarrollarlo a lo largo del tiempo. En ella se incluye la "preparación directiva", que unos traen en la maleta y a otros les hace falta aprenderla. Emplear tiempo en ello, es invertir en tu propio negocio. Emplear tiempo en tus "recursos humanos", es ganar en tu negocio.
Muy inspirador, Guillem. Muchas veces el camino más corto no es el más indicado y se debería confiar más en los empleados para sacar una empresa en dificultades adelante, ya que probablemente sean el principal valor y motor de la compañía.
A veces, para explicar la diferencia entre implicarse y comprometerse, utilizamos el símil de los huevos con beicon, donde el cerdo está comprometido y la gallina solo implicada. Si un empresario quiere ver compromiso de su gente en su proyecto, primero tiene que comprometerse. De lo contrario tendrá personas implicadas y, a la larga, personas desmotivadas.
hace poco estuve en una conferencia. El ponente hizo alusión a un estudio en el que indicaba que el 90% de los directivos están esperando a que finalice la crisis para abandonar sus respectivas empresas. ¿Falta de compromiso de la Empresa o del Directivo? Dejo la pregunta en el aire.