Reconforta escuchar opiniones tan autorizadas como las de Enrique Sueiro, en torno a la comunicación interna.
Desde su doble condición de divulgador científico y experto en comunicación, Sueiro traza en un artículo publicado el pasado 23 de julio en El País
un diagnóstico preciso del estado de la comunicación interna en buena
parte de las empresas españolas, que puede resumirse en el siguiente
extracto: "Algunas
organizaciones sacrifican la verdad para preservar el bien. Así,
ocultan o maquillan informaciones a sus empleados con el loable fin de
no desanimarles con hechos y datos que no dan la talla del mensaje
oficial, manifiestan incompetencia directiva, exhiben inmadurez de
gestión y miopía de sensibilidad".
Me gustaría destacar algunas las claves propuestas que -pese a su
incuestionable lógica y probados resultados positivos- siguen siendo
grandes desconocidas, no tanto en su enunciación como en su puesta en
marcha:
Y no se trata de cuestiones
meramente teóricas alejadas del día a día empresarial. Bien al
contrario, una apuesta decidida por la comunicación interna estimula la
creatividad y la colaboración, reduce el nivel de tensiones y
conflictos, incrementa la satisfacción en el trabajo, el compromiso
personal de cada miembro de la organización y mejora el clima labor; sin
olvidar, como aspecto igualmente sobresaliente, su incidencia final en
el aumento de la productividad y en la reducción de costes.
Ahora que todas las miradas se vuelven hacia la comunicación 2.0, no
estaría de más que revisáramos los cimientos sobre los que asientan
nuestras organizaciones para cumplir con el proverbio chino que afirma: "Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa".
Blog original: http://lmdiaz.blogspot.com
Hola, Luis Miguel. Todo un reto la comunicación interna... Hay algo que me llama la atención del artículo de Enrique Sueiro, y es cuando alude a "la oxigenante referencia de rectificar (comete siempre nuevos errores)". Es cierto, que de rectificar, es mejor que se haga sobre algo "nuevo", dado que probablemente estará mejor visto, y tendremos más oportunidades de cara a nuestros trabajadores, pero el problema viene cuando rectificamos sobre algo reincidente que, a pesar de que hayamos tratado de poner remedio, no lo hayamos conseguido ¿no? ¿Qué hay que hacer en esos casos?
Luis Miguel, muy interesante tu post. Es cierto que las empresas hablan mucho de comunicación 2.0, se hacen grandes esfuerzos en este sentido y, a lo peor, se está olvidando trabajar adecuadamente la comunicación interna, "en la propia casa", que como bien comentas es la base.
Gracias a ambos por vuestro seguimiento. Creo que el concepto al que se refiere Enrique Sueiro, y al que aludía Mar, tiene que ver con la rectificación como oportunidad de mejora continua. De este modo, siempre se avanza. Reiterar el error ya cometido, sin embargo, indica negligencia o descuido por nuestra parte.
La comunicación interna es la gran asignatura pendiente de las empresas españolas. Ahora con las redes sociales tienen una oportunidad buena de adaptarlas a su filosofía empresarial. Sin una buena comunicación interna no se puede trabajar la parte externa y corporativa. Pero los españoles somos capaces de empezar la casa por el tejado. Esperemos que las cosas cambien en el futuro..
Creéis de verdad que en las empresas no españolas las cosas son muy diferentes. No sé tal vez es que tengo muy fresco el artículo de Mariano José de Larra titulado En este País (lo he estado releyendo, tras muchos años de su primera lectura, este fin de semana) en el que se aborda cómo los españoles siempre desemerecemos todo lo nuestro.
Puestos a esperar, Luisja, que comiencen a cambiar ya en el presente.
Quizá no, Poli. Pero el hecho de que en otros lares las circunstancias sean similares -que lo desconozco- no deslegitima la crítica. Es más creo que la detección de las carencias es siempre el primer paso para corregirlas.
No quisiera con mis comentarios convertirme en otro Luis Aragonés, pero la verdad es que no he conocido empresas que impulsaran de forma sincera la comunicación interna. Siempre ha venido impuesta desde arriba y con falta de feedback. Esperemos que las tornas cambien... Y que las rede sociales se utilicen para ello
Luis Miguel, estoy de acuerdo contigo. Sólo es posible mejorar dándonos cuenta de las carencias. Pero dicho esto creo que los españoles somos muy críticos con nosotros mismos y siempre creemos que lo mejor está allende nuestras fronteras, basta traspasarlas para comprobar que no es así.