En
este sentido, ante la imposibilidad en muchas ocasiones de cuantificar
exactamente (en cifras) qué aporta la comunicación, Formanchuk planteaba
dar la vuelta a la cuestión y plantear abiertamente cuánto puede perder la empresa si renuncia a la comunicación. En entradas anteriores ya analizamos algunos beneficios de la comunicación interna en el seno de las organizaciones,
me gustaría detenerme ahora en los principales problemas que presentan
las empresas que no han definido ni aplicado un plan integral de
comunicación interna: Falta de credibilidad La empresa y los jefes no son confiables. El personal no cree en lo que dice la empresa. Se duda de la honestidad, de la ética y de la forma de hacer negocios de la empresa. No se cumple lo que se promete. Falta de coherencia Los jefes no dicen lo que piensan y no hacen lo que dicen. Cultura basada en el secretismo y la desconfianza La empresa se guarda información, no comunica todo lo que debiera. La dirección cree que cuanto menos sepa el empleado sobre la marcha de los negocios, mucho mejor. La información no llega en tiempo y forma. Mal manejo del poder Los mandos intermedios filtran la información (cuando circula hacia abajo o hacia arriba). Falta de confianza en la comunicación La empresa no cree que la comunicación interna sea una herramienta de gestión estratégica. Se subestima al personal La empresa considera que el empleado tiene que hacer lo que uno le pide y nada más. Cree que su opinión no es valiosa y que cada uno debe ocuparse de lo suyo. Nadie escucha al personal, sus dudas, problemas, ideas. Tampoco se incentiva la participación, motivación o integración. Un catálogo al que se podrían añadir otras muchas cuestiones como las recogidas recientemente por Núria Vilanova en su blog. Al
final, si el diagnóstico es tan claro, por qué nos cuesta tanto aplicar
el tratamiento adecuado. Una reflexión que igualmente podría aplicarse a
las posibilidades que ofrece una herramienta coral como las redes
sociales. Blog original: lmdiaz.com
El profesor argentino Alejandro Formanchuk publicaba recientemente en su blog una interesante reflexión
sobre la cualidad de intangible de la comunicación y los esfuerzos que
hay que realizar para mostrar a las organizaciones la necesidad, en
ocasiones urgente, de apostar por la comunicación como una herramienta
estratégica de la gestión.
Pues está claro, Luis Miguel, que pierde mucho. ¡Cuánto cuesta planificar y cuánto seguir el plan... (esa es otra)! Tal vez también falte un poquito de visión estratégica en la empresa o formación por parte de la dirección. No todo el que ocupa un cargo de dirección sabe lo "crucial" que es la comunicación, tanto interna como externa.
Algo que nos parece tan obvio, Mar, y sin embargo no se aplica. No debe estar tan claro... Siempre he pensado que era desconocimiento pero a determinados niveles no es, ni siquiera, disculpable.
Luis Miguel, muy interesante tu post. Sobre tu reflexión final supongo que a las empresas les cuesta apostar por una comunicación transparente y clara por múltiples factores. Al final las empresas son las personas que están detrás y éstas pecan de vicios muy humanos que van en contra de esa deseable comunicación, tales como los recelos sobre el prójimo, el reservar información para defender mi puesto, el actuar a la defensiva, etcétera.
Muchas gracias Mario. Al hilo de lo que comentas, estas personas que están detrás de cada organización -en ocasiones con puestos de mucha responsabilidad- pueden carecer del conocimiento específico pero deben saber rodearse de personas que sí lo tengan. Hay que perder el miedo porque si no comunicamos, alguien lo hará por nosotros... Y es posible que el resultado no nos guste tanto.