En la actual coyuntura económica y empresarial, las reorganizaciones y reestructuraciones en la plantilla están al orden de día. En muchas ocasiones, estos ajustes, inevitables hasta cierto punto en las dinámicas de la actual economía, tienen por efecto la salida forzosa de profesionales pertenecientes a los cuadros directivos medios y altos, ejecutivos que cuentan con una excelente preparación y un entusiasmo aún mayor, pero que nada han podido hacer por evitar el despido.
Hoy en día, una buena planificación de la carrera profesional tiene que incluir suficientes recursos e instrumentos para que la red de contactosdel directivo afectado funcione convenientemente. Esto se propicia mediante el conocimiento y uso de las redes sociales profesionales, como Linkedin o Xing (las más conocidas), extensísimas congregaciones de usuarios en las que se promueve el conocimiento, los vínculos y la confianza, factores esenciales para la búsqueda de empleo y la atracción de talento. En este contexto de "disponibilidad forzosa" para muchos, es muy importante contar con la ayuda y concurso de las consultoras especializadas en programas de outplacement o recolocación. Según estas firmas, más del 90 por ciento de los directivos con experiencia y valía que son víctimas de una "reestructuración" acaban reorientando con éxito su vida profesional y reconociendo que la experiencia de un despido es otra de las "lecciones" que todo directivo debería experimentar en su carrera.
No obstante, más allá de las novedosas redes sociales profesionales en Internet, y de las tradicionales agencias de cazatalentos, quien lleva el peso (la pesadumbre) de la nueva situación laboral es el propio directivo despedido. Y es que es natural que, ante esta siempre desagradable circunstancia, el ejecutivo sienta flaquear su ánimo y su autoestima, por lo que es justamente en tales momentos cuando el profesional debe saber reaccionar adecuadamente. Los expertos y psicólogos laborales recomiendan lo que debe hacer (y no hacer) un directivo que acaba de ser despedido. Naturalmente, el procedimiento y conducta del directivo que busca trabajo en sus relaciones con los headhunter y las redes sociales profesionales, requerirá de consejos específicos; aquí se ofrecen otras recomendaciones encaminadas a desenvolverse con eficacia en el mundo real y emocional del desempleo:
Refrenar impulsos. Es importante que el directivo resista la tentación de lanzarse inmediatamente a comunicar a todo el mundo su nueva situación de "directivo despedido". Si actúa así, quemará su red de contactos y perderá oportunidades a corto y medio plazo; conviene esperar a serenarse y tener un cierto control sobre uno mismo.
Dedicación minuciosa. Otro de los aspectos que el ejecutivo en paro debe comprender es que la búsqueda de un empleo exige una labor sistemática y planificada, así como una dedicación constante. Debe realizar un análisis objetivo del "producto" (experiencia, capacidades, conocimientos, puntos fuertes y débiles, etc.), familiarizarse con el mercado de trabajo (sector, empresas contratantes, puestos accesibles, etc.) e intentar casar producto y mercado.
Adaptación a la realidad. Muchos directivos cesados cometen el error de planificar su búsqueda como si estuvieran en activo. Lamentablemente, su valor de mercado ha disminuido y el ejecutivo debe ser consciente de que muchos actores del mercado laboral reaccionarán de forma diferente ante un producto diferente. Esta recomendación es extraordinariamente relevante en los tiempos que corren.
Prioridad y objetivos. El directivo debe realizar un autoanálisis e identificar con certeza lo que resulta importante para él ahora. Ello le permitirá definir un objetivo profesional; debe tenerse en cuenta que la receptividad del mercado es totalmente diferente respecto a un directivo que mantiene una idea clara de cuál ha de ser su próximo paso profesional de otros que no definen un objetivo por aquello de "no cerrarse posibilidades".
Alternativas. Pero, al mismo tiempo, el directivo debe recordar que muchos profesionales cambian de sector y, algunos, también de actividad. Esta alternativa no debe desecharse a priori, ya que muchas oportunidades laborales se abren en sectores distintos al que ha supuesto el marco de la trayectoria profesional del interesado.
Mantener una actitud positiva. El directivo en busca de empleo debe adoptar (o debe parecer mostrar) una actitud positiva, no dejándose llevar por sus emociones. No ha de olvidar que nadie aceptará que critique a su anterior organización, pues ello sería tomado como una muestra de su incapacidad para enfrentarse a situaciones difíciles. Esta actitud positiva es también clave para la exposición de los motivos o causas que le han llevado a la actual situación.
Atención a las finanzas. Es preciso revisar y vigilar la situación financiera. Un proceso normal de búsqueda puede durar entre seis y doce meses; y en las actuales circunstancias la cosa puede alargarse notoriamente, por lo que conviene hacer una planificación de gastos que permita mantener la estabilidad durante este periodo. Al mismo tiempo, no es recomendable que se pase a reducir sustancialmente el nivel de vida si ello no es imprescindible.
Buenos consejos Bruno, destacaría el de "adaptación a la realidad". Creo que es difícil de conseguir para el directivo en paro, pero es necesario en la mayoría de las ocasiones.
Consejos muy ciertos, Bruno. Yo añadiría uno y es que resulta imprescindible mantener al autoestima alta. Cuando alguien pierde su trabajo, su autoestima se ve afectada. El mercado está lleno de empresas a los que aportar conocimientos y know how. Por lo tanto, hay que "relativizar" el tema y pensar que esto supone una nueva oportunidad. El mantenerse activo, utilizar los contactos, practicar deporte y rodearte de tus amigos y de las personas que te quieren, también resulta útil.