Por: David Orea, Consultor en IOMarketing Cuando PYME y Autónomos se enfrentan al desarrollo de su
plan de marketing y a la definición de sus estrategias de comunicación les
surgen ciertas dudas: qué medios son los idóneos para propagar su mensaje, a
qué publico dirigirse y sobre todo cómo han de dirigirse. Existen infinidad de
métodos para alcanzar al cliente potencial y entregar el mensaje de manera
eficiente: emailing, publicidad online, impresa, reseñas en medios
especializados, eventos de promoción... Medios que si bien son utilizados
frecuentemente también requieren de una fuerte inversión por parte del
anunciante que en ocasiones no puede permitirse. Se hace necesario por tanto
utilizar otras alternativas más económicas para obtener resultados semejantes. Bien es cierto que existen
grandes multinacionales que destinan un gran porcentaje de su presupuesto a
generar marketing para sus productos y que las inversiones de PYME y Autónomos
son más modestas en este campo. Si extrapolamos esta afirmación al mundo del
séptimo arte encontraremos dos vías y dos maneras de optimizar estos recursos
donde la imaginación juega un papel fundamental en este ejemplo a través del marketing viral. La vía convencional: Marketing y Cine han sido
históricamente dos conceptos muy próximos que las grandes productoras de la
industria han utilizado de forma recurrente para dar a conocer sus
productos. Un hábito nada desdeñable que
ha favorecido tanto la exhibición en las salas más prestigiosas como la demanda
del gran público y consecuentemente la rentabilidad de su producción. Pero
¿Cuánto cuesta promocionar una película? Las grandes Majors manejan presupuestos astronómicos y destinan un gran porcentaje
al marketing de la película. Incluso en ocasiones superando el coste de
producción del propio film. Saben que de no ser así, su producto, probablemente
acabe engrosando la lista de fracasos. Carreteras secundarias: En el año 1999 se produce uno de
los hechos más curiosos en la historia del marketing y la cinematográfica. Como si del mismísimo Rey
Midas se tratasen, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, convirtieron en oro
centenares de metros de celuloide que ni tan siquiera alcanzaban el estandarizo
35 mm común en cualquier obra audiovisual, para convertir una mínima inversión
en más de 500 millones de dólares. Quizás sus nombres pasen completamente
desapercibidos pero en el imaginario colectivo aún perdura el título de aquel
film que consiguió tanto por tan poco: "El proyecto de la bruja de
Blair". Un hito que transgredió no sólo las fronteras de lo puramente
cinematográfico sino que además debió casi la totalidad de su éxito al marketing viral. Sin duda, nada de esto hubiera
sido posible sin Internet. Una Red que en aquel momento se preocupaba por el
temido efecto 2.000 y que se consolidaba como la herramienta de comunicación
más poderosa del momento. Y así fue como Myrick y Sánchez canalizaron su
mensaje. Inventaron una falsa leyenda y la propagaron por Internet. Creando
referencias, opinando en foros, en definitiva, reescribiendo una historia
irreal que suscitó el interés de todos los espectadores. Tiempo después se
descubrió que todo aquello era mentira, pero daba igual, Internet, la
imaginación y la expectación generada hicieron el resto. Agotaron el papel y llenaron
las salas de cine de medio mundo. Sin valorar los contenidos del
film, es posible afirmar que, con un acabado prácticamente casero (rodada en 16
mm y HI-8), un presupuesto de 22.000 dólares (ínfimo si lo comparamos con los
desembolsos habituales en cualquier producción) y una estrategia de marketing
certera, no sólo se convirtió en el fenómeno de aquel año, sino que obtuvieron
25.000 veces lo invertido. Visto así, ¿Suena rentable, verdad? El Marketing viral se ha
convertido en una técnica efectiva que se apoya en la red para llegar a un
amplio número de personas rápidamente. Un método que intenta explotar las redes
sociales y otros medios electrónicos y que eleva exponencialmente el nombre de
la marca mediante procesos virales muy similares a un convencional virus
informático. Una de las principales ventajas es que el objetivo del mensaje (el
cliente potencial) es el encargado de difundir el mensaje mediante las propias
herramientas que le ofrece internet. Gracias a su facilidad de ejecución de las
campañas y a su coste relativamente bajo, ha alcanzado gran popularidad en el
mundo del marketing. La tarea más complicada por parte
del anunciante es preparar la campaña y orientarla según sus objetivos. Existen
diversos tipos de campañas virales: desde cadenas de correo, páginas webs,
foros de internet hasta la creación de rumores para fomentar la expectación y
el interés del cliente y diferentes maneras de transmitirlas: boca a boca, web
a boca, email a boca... El Marketing viral se presenta
como una alternativa eficiente para PYME y Autónomos que logran evitar los
excesivos desembolsos publicitarios que realizan las grandes compañías aunque
éstas cada día se van sumando a esta forma de hacer marketing. Algunos ejemplos
más recientes como el famoso "Amo a Laura" de
MTV España o la campaña "Elimina
un amigo y gana un Whopper, de Burger King (aplicación en la red social
Facebook)" justifican el poder de este tipo de campañas. De ningún modo se trata de
establecer toda una estrategia comunicativa sobre las bases del marketing
viral, pero sí resulta transcendente conocer que la mayoría de las vías
principales están conectadas siempre por carreteras secundarias.
Una grave epidemia detrás del enigma de los bosques de Maryland y los
amigos perdidos.
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